
Volví,
donde la siesta es un agüero de cigarras
a desterrar las frases
en el mismo cajón de siempre,
a engañarme los cabellos
del fértil sabor a olvido.
A enroscarme en los brazos calientes
de las madrugadas
entre los latidos
de una bruma de calaveras.
A inventarme pasados insatisfechos,
a mudarme de sonidos
vacilando al tiempo
en sus poros abatidos
como mis pechos batallan
las fuerzas desmedidas
de una naturaleza sonámbula.
Sólo la luna,
en fiebre,
canturrea poemas cíclicos
que ya no absorven
el cáliz de mis ánsias.
Volví.
donde la siesta es un agüero de cigarras
a desterrar las frases
en el mismo cajón de siempre,
a engañarme los cabellos
del fértil sabor a olvido.
A enroscarme en los brazos calientes
de las madrugadas
entre los latidos
de una bruma de calaveras.
A inventarme pasados insatisfechos,
a mudarme de sonidos
vacilando al tiempo
en sus poros abatidos
como mis pechos batallan
las fuerzas desmedidas
de una naturaleza sonámbula.
Sólo la luna,
en fiebre,
canturrea poemas cíclicos
que ya no absorven
el cáliz de mis ánsias.
Volví.

No hay comentarios:
Publicar un comentario